era otra vida, una vida en la que prendías cigarros
te emborrachabas
hacías diez veces el amor. tomabas coca
ponías una música nueva
sufrías menos
tenías un teléfono rojo,
problemas con ratones
leías cosas de dani umpi en voz alta
y estirabas los brazos para dormir conmigo en una cama hundida.
en esas noches yo estaba despierta
tenía contracturas
la vida no daba muestras de ser otra, se hacía a sí misma en silencio
como si no estuviera allí realmente
y entrecruzaba sus cables como una araña inmortal.
Páginas
qué puedo hacer con tu nombre
jugar a derramarlo
pedirle que se diga solo
o susurrarlo en voz baja y dejar
que se conjure con los otros ruidos sobre el mármol.
cada día me pregunto para qué son los días
qué quieren, qué anotan en sus hojas de biblia
si hay un plan, un asunto, o si nada los arma
y por qué no se llaman simplemente "martes".
otros días no tengo preguntas como esas
y no digo tu nombre
aunque él diga el mío
sólo espero que pasen las horas de la tarde
esperando en un miedo fijo como un clavo.
y también hay un tiempo empeñado en vivirse
en hacer una a una a medida las cosas
pero ese me aprieta me aturde me desmanda
y tu nombre me pide entrar
y yo lo dejo.
jugar a derramarlo
pedirle que se diga solo
o susurrarlo en voz baja y dejar
que se conjure con los otros ruidos sobre el mármol.
cada día me pregunto para qué son los días
qué quieren, qué anotan en sus hojas de biblia
si hay un plan, un asunto, o si nada los arma
y por qué no se llaman simplemente "martes".
otros días no tengo preguntas como esas
y no digo tu nombre
aunque él diga el mío
sólo espero que pasen las horas de la tarde
esperando en un miedo fijo como un clavo.
y también hay un tiempo empeñado en vivirse
en hacer una a una a medida las cosas
pero ese me aprieta me aturde me desmanda
y tu nombre me pide entrar
y yo lo dejo.
pascuas de resurrección
yo digo que no sé vivir así
que quiero que me suelten los leones
que otros vivan por mí la vida que yo ya no quiero
decir: vengan, usen mi cuerpo
destrocen mis piernas, quémenme
arrojen mis ojos al río
y tómense mi sangre negra y dolorosa
que no ha hecho más que brotar a cada instante.
rompan mis manos. quiebren mis huesos. vendan mi trenza.
hagan lo que quieran
tápenme con piedras en un lago en el bosque
olvídenme, piérdanme
no me digan palabras porque odio las palabras
no me llamen por mi nombre porque odio mi nombre
no me traigan a mi amor.
no pregunten quién es.
no me hablen de las cosas buenas de la vida
no me importa qué diría dios en este caso
y lo último que quiero es renacer después de esto.
que quiero que me suelten los leones
que otros vivan por mí la vida que yo ya no quiero
decir: vengan, usen mi cuerpo
destrocen mis piernas, quémenme
arrojen mis ojos al río
y tómense mi sangre negra y dolorosa
que no ha hecho más que brotar a cada instante.
rompan mis manos. quiebren mis huesos. vendan mi trenza.
hagan lo que quieran
tápenme con piedras en un lago en el bosque
olvídenme, piérdanme
no me digan palabras porque odio las palabras
no me llamen por mi nombre porque odio mi nombre
no me traigan a mi amor.
no pregunten quién es.
no me hablen de las cosas buenas de la vida
no me importa qué diría dios en este caso
y lo último que quiero es renacer después de esto.
qué decirte, no esperaba más
pero tampoco eso, terminar como un loco.
que parezca que las cosas se caen, y no se caigan.
terminar como un loco con un mundo aparte.
eso sí que es difícil, nadie lo espera
y sin embargo un día las cosas
se dirigen a otro sitio peor que este.
no hay verdad, mentira, referencias
no hay amor. no esperaba más,
pero tampoco esto.
pero tampoco eso, terminar como un loco.
que parezca que las cosas se caen, y no se caigan.
terminar como un loco con un mundo aparte.
eso sí que es difícil, nadie lo espera
y sin embargo un día las cosas
se dirigen a otro sitio peor que este.
no hay verdad, mentira, referencias
no hay amor. no esperaba más,
pero tampoco esto.
Pienso en ti son las doce
en la mesa una jarra que se ha roto en pedazos
es de noche, estoy sola
y los vidrios del piso derramado se hunden
en mis pies que están tibios porque vengo de verte.
Pienso en ti en el reloj
que hace tres días marca las doce menos cuarto
tres o siete o un año
qué más da, si estás muerto, mi amor
y yo, dormida
en tu cama soñando con pedazos de vidrio.
en la mesa una jarra que se ha roto en pedazos
es de noche, estoy sola
y los vidrios del piso derramado se hunden
en mis pies que están tibios porque vengo de verte.
Pienso en ti en el reloj
que hace tres días marca las doce menos cuarto
tres o siete o un año
qué más da, si estás muerto, mi amor
y yo, dormida
en tu cama soñando con pedazos de vidrio.
Un día el amor fue otra cosa
andabas por las calles, no había rastro de mí
apenas si mirabas las flores
amabas a otras
y te sentías bien con ello por ser tú
el hombre más libre del mundo.
Andabas por las calles, entonces
vivías
una vida distinta
hacías filas en todos los lugares
pedías cuentas que pagabas estirando la mano
disfrutabas del ruido de las hojas al pisarlas
me pregunto cuánto importan
los paisajes, los días largos
si al final llegarías
anunciado por nadie
como un diálogo antiguo, silencioso,
hasta mi cuello.
andabas por las calles, no había rastro de mí
apenas si mirabas las flores
amabas a otras
y te sentías bien con ello por ser tú
el hombre más libre del mundo.
Andabas por las calles, entonces
vivías
una vida distinta
hacías filas en todos los lugares
pedías cuentas que pagabas estirando la mano
disfrutabas del ruido de las hojas al pisarlas
me pregunto cuánto importan
los paisajes, los días largos
si al final llegarías
anunciado por nadie
como un diálogo antiguo, silencioso,
hasta mi cuello.
Si pudieran no hablar más conmigo sobre eso
Si pudieran no hablar más conmigo sobre eso, irse de a poco olvidarse o pensar en un alambre atravesado hasta el fondo o en un par de niños tristes que no han vuelto a su casa
si tuvieran un círculo para saltar dentro y romper un lenguaje que ya no dice nada
si al final no hay un hombre no hay un nido de espejos o una pared sin puertas para vigilar las casas
si en el patio de al lado no hay
una mujer desnuda
un perro suelto un árbol
una pequeña silla dada vuelta sobre el pasto
si supieran hasta dónde yo amo amo amo
como una rosa abierta que no sabe arrepentirse
como un pájaro a otro pájaro en un vuelo sin reglas
como el recuerdo de un sueño intransitable y largo
yo lo haría, estoy segura, si sirviera de algo
no hablar más sobre eso, dejarlo pasar y listo
y jugar cada juego desde un tiempo profundo
intransferible, fácil
autojustificado.
La verdad no es una sola, ni es un golpe de gracia. No tiene un rasgo de caricia, no estará allí para nosotros ni nos sirve. Si me pedís la verdad, no sé cuál darte. No lo pensé todavía y tampoco lo habré pensado entonces, porque no sé cómo es vivir de la verdad ni he de volcarme hacia sus manos de bronce. No soy un hombre ni un perro, no sé soñar sostenidamente que vayan a cambiar mucho las cosas. No tengo nada para darte, no tengo amor. No tengo piernas ni un vestido para usarlas. No sé bailar cuando me piden. Si me preguntan, tengo un tiempo equivocado. No sé decir que no, y no me parece necesario. No sé explicarte, ni si querrás que te explique cómo me hiciste acordar al aire libre.
La noche del vendedor de jazmines
Hubieras empezado por ahí, y todo esto no sería necesario. Sabés que me pasé la noche diciendo esto es lo mío, mirar los árboles, escuchar a Mery decir algo sobre la botella que tiene en las manos, o verlo venir al florista con un ramo de jazmines y decirle son jazmines esos, y que él diga: ella dice "son jazmines esos", y se ría y se acerque a nosotras y tire el ramo de jazmines por el aire diciendo "claro que son jazmines, ahora elijan el que más les guste, le regalo uno a cada una pero déjenme darles un consejo" y saber que eso es la justicia, lo que estamos esperando, la obra, la película manifestándose hacia todos los rincones de la plaza, el sufrimiento ajeno el miedo que me causaste, les voy a dar un consejo sobre las flores, dijo él, y siguió diciendo "si quieren una flor, quiéranla, y en el amor vale lo mismo que en los jazmines" y yo entendí "arránquenla" y ahí él se fue repitiendo "son jazmines esos, dice ella" y se dobló al reírse al desaparecer tras doblar la esquina, tras bordear la plaza, tras decir "luchen" porque era eso lo único que nos pedía. Nos regaló los jazmines por todos los hombres, por todas las bestias, por la desidia y la negligencia masculina como pidiendo perdón, yo también sé amar, yo también sé decir las cosas del alba.
Nuestro juego no es más que un placer, una grieta
una victoria, un culto
un bienestar violento
un azulejo mal puesto rodeado de hormigas rojas.
Nuestro placer es un martes
es un jugo de naranja
es un golpe, una carta
o un ensayo arriesgado.
Y nuestro juego es un parque, un animal, un viento
una quietud estoica, una ventana de noche
es un circuito redondo e impreciso, y es tan suave
que se mueve como el filo de un diamante sobre un disco.
una victoria, un culto
un bienestar violento
un azulejo mal puesto rodeado de hormigas rojas.
Nuestro placer es un martes
es un jugo de naranja
es un golpe, una carta
o un ensayo arriesgado.
Y nuestro juego es un parque, un animal, un viento
una quietud estoica, una ventana de noche
es un circuito redondo e impreciso, y es tan suave
que se mueve como el filo de un diamante sobre un disco.
él mira el árbol mira el árbol, el árbol del medio del patio el naranjo doloroso en cuyo centro se levanta una larga rama de espinas, mira el árbol detenido como si no hubiera espacio como si fuera la forma del árbol y no el árbol lo que mira y aún no entiende no entiende que yo tengo que referirme a ti, a ti, a ti como a una piel cercana en un parque de naranjos, como a una mano rota sin matiz ni conciencia, pero no entiende, y me descubre a duras penas a través de la ventana, y me convierte en un ruido en un papel arrugado y me saluda con un gesto inexplicable, casi injusto, al que no correspondo, al que no pertenezco, al que encierro en mi mente como un nido de avispas, al que vuelvo cada tanto pidiendo disculpas, agachada, consciente, sigilosa, rendida
si para ti es un arte
y para mí es un juego
donde mi mano va hacia allí donde la mesa termina
si nos rodean guirnaldas
y para ti es una fiesta
donde la mesa es el centro del cuarto de nuestros cuerpos
y si venís hacia mí desde tus cejas primero
y me pedís que me despoje
y me despojo
y me das tu ayuda
si van cayendo los dados
los lápices
los papeles
si todo es sí
si todo es eso
si me dejás darle vueltas a nuestra sed para que sea mía
entonces juego
y para mí es un juego
donde mi mano va hacia allí donde la mesa termina
si nos rodean guirnaldas
y para ti es una fiesta
donde la mesa es el centro del cuarto de nuestros cuerpos
y si venís hacia mí desde tus cejas primero
y me pedís que me despoje
y me despojo
y me das tu ayuda
si van cayendo los dados
los lápices
los papeles
si todo es sí
si todo es eso
si me dejás darle vueltas a nuestra sed para que sea mía
entonces juego
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